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devocional

1 Pedro 5

Sufre bien y no seas un tirano

En 1 Pedro 5 vemos que, para los seguidores de Jesús, lo inevitable del sufrimiento es una buena noticia, porque eso significa que la gloria, la bendición, la honra y el poder también son inevitables.

¿Qué está pasando?

Pedro termina su primera carta con dos exhortaciones finales. La primera es para los líderes, o los ancianos, de sus iglesias dispersas por Asia Menor. Igual que ellos, Pedro también es un líder de la iglesia y ha sufrido por serlo (1 Pedro 5:1). Pero Pedro anima a los líderes con la misma verdad que les dio a sus miembros: el sufrimiento conduce a la gloria. Estos líderes deben pastorear sus pequeños rebaños con la disposición de ser ejemplos vivos de la vida sacrificial y justa de Jesús, sin importar el costo (1 Pedro 5:2-3). Jesús demostró que guiar y servir de buena voluntad en medio del sufrimiento es el camino a la gloria (1 Pedro 5:4).

Tanto la necesidad del sufrimiento como la imagen de los líderes de la iglesia como pastores están profundamente ligadas a la experiencia personal de Pedro con Jesús. En un episodio tristemente célebre, Pedro reprende a Jesús por decir que debe sufrir, y Jesús le responde llamándolo Satanás (Mateo 16:23). Negar la necesidad del sufrimiento es una mentira satánica. Y después de que Pedro negó a Jesús tres veces, Jesús lo llama al liderazgo de la iglesia repitiendo tres veces la frase: «Apacienta mis corderos» (Juan 21:15). Las exhortaciones de Pedro a los líderes, para que pastoreen a los corderos de la iglesia de Dios y sufran de buena voluntad, brotan de su fracaso más profundo como seguidor de Jesús.

Estos momentos también dan forma a la exhortación de Pedro a los miembros más jóvenes de estas iglesias. La arrogancia de Pedro respecto al sufrimiento hizo que Dios se le opusiera cara a cara, así que les recuerda a los creyentes más jóvenes que «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes» (1 Pedro 5:5). A los jóvenes ansiosos por liderar, Pedro les recuerda que fue solo después de ser humillado y de someterse humildemente a Jesús que recibió una posición de autoridad (Juan 21:15). La humildad y el sufrimiento nunca son en vano. El brazo poderoso de Dios levantó a Jesús de la humillación de la muerte, y con toda certeza cuidará de todos los creyentes en su ansiedad y persecución (1 Pedro 5:6-7).

Pedro advierte que la humildad no significa ser necio. Satanás los está cazando, tanto con la persecución como con la mentira de que el sufrimiento se puede evitar (1 Pedro 5:8). Pedro no quiere que sus discípulos repitan sus errores. Estas iglesias deben resistir al diablo sabiendo que el sufrimiento es inevitable para los seguidores del Jesús crucificado. Pero también lo es la gloria eterna que les espera (1 Pedro 5:9-10).

Pedro termina su carta diciendo que escribe desde Babilonia (1 Pedro 5:13). Babilonia fue una ciudad antigua en la historia de Israel. Para los días de Pedro ya había sido destruida, pero se había convertido en el arquetipo de una sociedad opuesta al pueblo de Dios. Es un recordatorio final de que estos creyentes, sea cual sea su nacionalidad, siempre serán exiliados. Los seguidores de Jesús siempre son extranjeros y, como muchos extranjeros, serán odiados por eso.

¿Dónde está el evangelio?

Lo inevitable del sufrimiento por nuestra fe en Jesús es difícil de aceptar, y mucho más difícil es guiar a nuestras iglesias en ello o encontrar aliento en ello. Pero a la mayoría de los seguidores de Jesús alrededor del mundo y a lo largo de la historia nunca se les ha dado la opción de no sufrir. Pedro no da por sentado que la vida deba estar libre de sufrimiento; al contrario, sostiene que la vida bendecida se levanta a través del sufrimiento. Para los seguidores de Jesús, lo inevitable del sufrimiento es una buena noticia, porque eso significa que la gloria, la bendición, la honra y el poder también son inevitables. Después de que hayamos sufrido un poco de tiempo, dice Pedro, el Dios de toda gracia nos restaurará y nos hará fuertes, firmes y eternamente establecidos en su poder (1 Pedro 5:10-11).

La persecución por parte de gobiernos, familias y amigos a menudo puede provocar ira y resentimiento. Pero Pedro quiere que tu primera reacción sea el gozo. Cuando Pedro fue confrontado y azotado por predicar acerca de Jesús, se fue regocijándose de haber sido considerado digno de sufrir por el nombre de Jesús (Hechos 5:41). Y no fue porque Pedro fuera valiente y una golpiza no le diera miedo. (¡Recuerda que negó a Jesús!) Pedro puede regocijarse porque sufrir por el nombre, espiritual y físicamente, lo une a Jesús y a su resurrección venidera (1 Pedro 5:10).

Compruébalo tú mismo

Oro para que el Espíritu Santo abra tus ojos al Dios que sufrió y murió. Y que puedas ver a Jesús como aquel que garantiza nuestra inevitable resurrección cuando sufrimos con él.

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